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¿Cuáles son los fármacos principales utilizados para el trastorno bipolar?

EL LITIO

El litio (Plenur) es el estabilizador del ánimo estándar para tratar el trastorno bipolar. Ayuda a prevenir las recaídas y tiene un efecto beneficioso en las funciones psicosociales. Un estudio indicó que el litio disminuía el riesgo de suicidio, independientemente de su eficacia como estabilizador del ánimo. Es efectivo del 60% al 80% de los episodios hipomaníacos y maníacos.

El litio tarda semanas en hacer efecto, por lo que no es muy recomendable para el tratamiento inmediato de ciclos rápidos y episodios mixtos. Algunos médicos administran el litio inicialmente en dos dosis bajas y aumentan progresivamente la dosificación a lo largo del tiempo hasta alcanzar un nivel terapéutico. Otro procedimiento es usar una dosis alta inicial y medir el nivel de éste en sangre 24 horas más tarde, para determinar la dosificación que se debe administrar. Sin embargo, con que la dosis sea un poco mayor que la considerada efectiva, pueden aparecer efectos secundarios e intoxicación. El segundo de estos procedimientos aumenta este riesgo. Se deben controlar rigurosamente las dosificaciones de litio mediante frecuentes análisis de sangre durante los ataques agudos, y cada tres meses aproximadamente durante las terapias de mantenimiento.

Las reacciones tóxicas pueden manifestarse en forma de temblor de manos, náuseas, poliuria y pérdida de coordinación. Con niveles sanguíneos más altos, las reacciones pueden ser más severas, como convulsiones, movimientos espasmódicos incontrolables en brazos y piernas, visión borrosa, vómitos, estupor, e incluso estado de coma. Los niveles en sangre muy altos pueden ser fatales. En caso de intoxicación, se debe interrumpir el tratamiento de inmediato, así como administrar fluidoterapia y sustancias que aumenten la excreción de las sales líticas. Para tratar las sobredosis muy recientes, se lleva a cabo un lavado de estómago. También se puede realizar una hemodiálisis, procedimiento que filtra el litio y lo extrae de la sangre.

Como el litio se elimina por vía renal, hay que tener cuidado de que no se ingiera ningún medicamento o alimento que pueda alterar el funcionamiento renal, ya que los niveles de litio en la sangre aumentarían. Entre estos medicamentos están los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), los diuréticos tiacídicos y los inhibidores de la ECA. Existen informes de interacciones entre el litio y los antipsicóticos, anticonvulsionantes y bloqueadores del canal del calcio (medicamentos que se suelen combinar con el litio). Aunque los riesgos no son altos, se debe tener precaución. Los cambios de estación pueden influir en los niveles de litio en la sangre; por ejemplo, un estudio sugería que los niveles de litio en la sangre de los varones bipolares eran mayores en verano. Los pacientes, o sus familiares, deben comunicar al médico si están siguiendo alguna dieta adelgazante o baja en sal, e informarle sobre otras enfermedades o medicamentos que pudieran elevar los niveles de litio en la sangre. También, en el caso de que aparezcan síntomas sospechosos como la deshidratación o enfermedades como fiebre o diarrea, deben notificárselo al médico.

Pero, incluso los pacientes que no presentan reacciones tóxicas al litio durante los tratamientos de larga duración, tienen problemas. Algunos pueden experimentar mal sabor de boca, pérdida capilar o aumento de peso (que es causa frecuente de incumplimiento y recaída). El litio puede provocar erupciones en la piel parecidas al acné; también puede empeorar la psoriasis. Finalmente, también puede originar problemas de tiroides; más del 20% de los pacientes que toman litio desarrollan hipotiroidismo sintomático, y del 20% al 30% hipotiroidismo asintomático. Hay pacientes que dejan el litio porque experimentan un debilitamiento del instinto sexual, sentimientos fríos y pensamientos rebuscados, pérdida de memoria y falta de coordinación motriz. El litio aumenta también el riesgo de diabetes, reduce la sensibilidad a la luz y altera ligeramente la percepción de los colores, lo que puede dificultar la conducción nocturna. Este efecto aparece indiferentemente del tiempo que se haya estado tomando el medicamento, y los expertos recomiendan la utilización de gafas de sol cuando se sale afuera y la menor exposición posible a la luz intensa.

El incumplimiento es común. Un estudio descubrió que los pacientes que tomaban litio, sólo lo hacían el 34% del tiempo. Otro estudio indicó que casi un tercio de los pacientes terminaban dejando la medicación. Efectivamente, una causa de incumplimiento son los efectos secundarios, pero, además, algunos pacientes echan de menos la hilaridad y la creatividad que a veces acompañan a los episodios maníacos. En un breve estudio, se vio que un cuarto de los artistas con trastorno bipolar no habían encontrado cambios en su rendimiento creativo, otro cuarto sintieron que su productividad había descendido, y la mitad declararon que eran más creativos con el litio.

Hay que remarcar que el litio es extremadamente beneficioso para la mayoría de los pacientes y que reduce significativamente el índice de hospitalizaciones. A pesar de los inconvenientes mencionados, el litio sigue siendo efectivo para la mayoría de los pacientes, incluso aunque hayan abandonado el tratamiento y deseen retomarlo. Los médicos están seguros de que la mayoría de los pacientes pueden tomar sin riesgo este importante medicamento, que lleva en uso más de 40 años, e incluso pueden tomarlo de por vida. Las evidencias recientes sugieren, sin embargo, que el litio puede no ser eficaz en los pacientes que han tenido múltiples episodios de manía y que el valproato podría ser mejor.

VALPROATO Y OTROS MEDICAMENTOS ANTIEPILÉPTICOS

Los fármacos antiepilépticos o anticomiciales se ha convertido en tratamientos alternativos para los pacientes que necesitan un medicamento estabilizante del estado de ánimo, pero no van bien con el litio. El valproato (Depakine), también llamado ácido valproico o divalporex, es ahora una opción de primera línea para muchos bipolares, y la Carbamacepina (Tegretol) son medicamentos usados normalmente para la epilepsia; cualquiera de los dos puede ser una alternativa para los pacientes (especialmente consumidores de drogas) que no toleran o responden al litio. De hecho, el valproato es más eficaz que el litio en la manía depresiva. Un estudio demostró que el valproato actúa con más rapidez que muchos otros medicamentos bipolares. Aunque la efectividad a largo plazo del valproato y de la carbamacepina sean comparables a la del litio, el riesgo de que los pacientes desarrollen una depresión es mayor con los primeros. Los efectos secundarios del valproato suelen ser mínimos, aparecen al principio de la terapia y después disminuyen.

Según algunos estudios, casi la mitad de los pacientes que toman Valproato experimentan al principio problemas gastrointestinales (náuseas, vómitos, acidez). También pueden aparecer dolores de cabeza, alteraciones de la vista, pitidos en el oído, caída capilar, aumento de peso, agitación o movimientos extraños. Las mujeres pueden sufrir irregularidades menstruales, y parece que aumenta el riesgo de ovarios poliquísticos (estos efectos secundarios también pueden aparecer en las mujeres que utilizan otras medicinas antiepilépticas, aunque el riesgo es mayor con el valproato). No obstante, el valproato es la medicina preferida entre las mujeres que toman anticonceptivos orales). Las mujeres embarazadas que lo toman corren un mayor riesgo de provocar malformaciones en el feto. Otros efectos secundarios serios, aunque poco habituales, son problemas de hígado, convulsiones y estado de coma. Un estudio indicó que había una mayor incidencia de deterioros cognitivos y síntomas de la enfermedad de Parkinson en los pacientes epilépticos que habían tomado valproato durante más de un año; estos deterioros se solucionaban cuando se cesaba el tratamiento.

Los efectos secundarios iniciales de la carbamacepina (Tegretol) son parecidos a los del valproato. Pero el aumento del apetito y aumento de peso, los temblores y la caída capilar son más severos con el valproato; por otro lado, las reacciones de la piel son menos agresivas. Aproximadamente el 6% de los pacientes sufren reacciones cutáneas tan severas que se tiene que interrumpir el tratamiento. Alrededor del 10% de los pacientes que toman el medicamento experimentan un descenso en la cantidad de leucocitos en sangre. Esto no suele ser grave, a menos que el paciente tenga una infección. Pueden aparecer otras enfermedades sanguíneas muy serias. Los pacientes deben asegurarse de informar al médico si presentan dolor de garganta, fiebre, hematomas con sospechosa facilidad, o sangre inusual. En las personas de edad avanzada, la retención de líquidos puede ser un problema. Al igual que el valproato, la carbamacepina aumenta el riesgo de malformaciones congénitas .

La Lamotrigina (Lamictal), el Topiramato (Topamax) y la Gabapentina (Neurontin) son otros medicamentos antiepilépticos que están siendo investigados para aplicarse en trastornos bipolares. Los estudios preliminares han sugerido que la lamotrigina reduce los síntomas a más del 50% en aproximadamente la mitad de los pacientes; parece estabilizar el humor, reducir la manía y aliviar la depresión sin desencadenar la manía. Parece ser que la lamotrigina es buena para las fases depresivas y las maníacas, y también para los ciclos rápidos, tanto sola como combinada con otras sustancias. La causa más común por la que se deja de tomar es la aparición de sarpullidos, que se da entre el 5% y 10% de los casos. En casos excepcionales (1 de 500), la piel se va desprendiendo hasta que la enfermedad se vuelve extremadamente grave e incluso amenazante para la vida. Para reducir este riesgo, hay que empezar el tratamiento muy lentamente.

Otros efectos secundarios posibles son náuseas, mareos, visión borrosa y somnolencia. Parece que la lamotrigina es mejor que la gabapentina. Un estudio reflejó que el 52% de los pacientes respondían a la lamotrigina, mientras que la gabapentina apenas superaba al placebo (27% ante 23%). Sin embargo, la gabapentina tiene bajo grado de toxicidad, y resulta útil en combinación con otros medicamentos, como también en los niños y ancianos. Puede ser asimismo eficaz en combinación con la lamotrigina. Hasta que se hayan llevado a cabo estudios a más largo plazo, estos fármacos están todavía reservados para los pacientes que no responden a, o no pueden tolerar, los medicamentos más tradicionales del trastorno bipolar. El topiramato también puede provocar pérdida de peso, diarrea y aumentar el riesgo de cólicos renales.

MEDICAMENTOS ATÍPICOS

La Clozapina (Leponex), La Olanzapina (Zyprexa) y la Risperidona (Risperidal) son conocidos como medicamentos atípicos, y son utilizadas para la esquizofrenia y otros trastornos del pensamiento. Se ha demostrado asimismo que son buenos como el estabilizador del ánimo y antidepresivos, tanto solos como en combinaciones. La Clozapina es útil para los ciclos rápidos, la piscosis y la manía, aunque no parece tener efecto alguno sobre la depresión. La Olanzapina y la Risperidona no parecen ser más seguras ni mejor toleradas, y parece que son efectivas para la manía. La olanzapina fue aprobada en el 2000 para los episodios agudos de manía, y puede ser más eficaz para la depresión, aunque se necesitan estudios más extensos para confirmar el uso en ésta. Los efectos secundarios comunes en los fármacos atípicos son somnolencia, aumento de peso y mareos.

*La única finalidad de éste apartado es la de informar. Consulta siempre tus dudas con tu doctor, y no te automediques, porfavor. ¡GRACIAS!*

 
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